NÚMERO 74

DE NUESTRA AMÉRICA

TITULARES

-EDITORIAL

-La encrucijada Argentina. Por Ángel Guerra Cabrera

-¿Cómo cambiará el rumbo de Argentina tras la victoria de Macri?

-Argentina: resistencia y contrapeso. Por Luis Bruschtein

-Elección de Macri genera dudas y expectativas en sectores argentinos. Por Stella Calloni

-Las manos de la CIA en el debate electoral argentino. Por Héctor Bernardo

EDITORIAL

Argentina: de Bergoglio a Macri.

En los últimos meses un argentino, el Papa, con sus discursos en Perú, Paraguay y sobre todo en Bolivia, acaparó titulares. Posteriormente, la visita a Cuba y su discurso en la Plaza de la Revolución, con las esculturas de Ernesto Che Guevara a su izquierda y de José Martí, a su diestra, estremecieron a los sectores progresistas del catolicismo. Ahora, es Argentina en sí misma, la que estremece a todos los sectores progresistas y no precisamente a causa de un hecho positivo.

Urge que los sectores progresistas latinoamericanos  estudien y extraigan conclusiones sobre la grave derrota sufrida por el Frente para la Victoria (FpV) en las elecciones presidenciales efectuadas en Argentina, porque este descalabro no sólo afecta a ese país y si también a toda Latinoamérica y el Caribe . Es más, a escala mundial también se hará sentir esta derrota, pues es esta la única zona del planeta que en el último decenio logró erigir y mantener un espacio de resistencia al neoliberalismo y de reafirmación de los estados nacionales, en contraposición a la globalización imperialista que intenta borrar todo vestigio de soberanía que obstaculice la dictadura del gran capital transnacional.

Esta lucha ha sido vista como ejemplo por muchos hombres y mujeres de todo el mundo que luchan contra la desigualdad, contra la pobreza…; en síntesis, por un mundo mejor. Hoy, tras la derrota del FpV esos sectores se preguntan cómo pudo ser posible que un gobierno que sacó a Argentina de la crisis, tanto económica como social, y que devolvió la prosperidad y la paz al pueblo argentino, haya perdido las elecciones ante un oponente tan reaccionario y neoliberal, como los regímenes que fueron precisamente derrocados a inicios de este siglo por los movimientos populares que condujeron al FpV a la victoria.

El problema estriba en que los dirigentes de la inmensa mayoría de los procesos populares que han tenido lugar en el área no han hecho trascender esos movimientos a vías revolucionarias; en el peor de los casos no pasan de aplicar simples medidas reformistas y en otros,  sólo avanzan por caminos progresistas sin emprender transformaciones que eviten o dificulten la contraofensiva reaccionaria.

Esta contraofensiva se encuentra presente en todo el Continente y comenzó por los eslabones más débiles dentro del concierto de los gobiernos progresistas del área: Honduras y Paraguay.

Aunque soy enemigo de simplificar, vale decir que para luchar exitosamente contra el imperialismo y las oligarquías sólo hay un camino: hacer la Revolución. En América Latina, tras el triunfo de la Revolución Cubana, se mostraba como vía la lucha armada y tras su victoria la destrucción del viejo y corrupto aparato estatal y su suplantación por nuevos poderes populares.

El ejemplo de Cuba cundió en el Continente; tras fracasar con intentos reformistas que pretendían adormecer las conciencias y ante el auge del movimiento revolucionario, el imperialismo y las oligarquías acudieron como método de contención a la ya vieja receta de los golpes de estado. Argentina, con sus más de 30 mil muertos y desaparecidos, resulta el más triste ejemplo de aquellos años de terror.

Con una enorme deuda externa resurgieron en la década de los años ochenta del pasado siglo las “democracias” tuteladas y en la misma medida en que el bloque socialista europeo se desmoronaba hasta su desaparición, fue implantado el más brutal neoliberalismo, con sus secuelas de miseria.

Fue el neoliberalismo la causa del surgimiento de un nuevo flujo revolucionario, esta vez teniendo como centro el auge de los movimientos populares que repuestos de los horrores de las dictaduras, comenzaron a estremecer Nuestra América. Así se dio  inicio a  una nueva etapa de lucha, la que hoy prima en el contexto latinoamericano que, ante la ausencia de fuertes partidos y/o movimientos de izquierda y la carencia de líderes populares de talla nacional, en los momentos de las sublevaciones. enrumbó sus fuerzas por las vías electorales después de derrocar gobiernos neoliberales y corruptos (Argentina, Ecuador y Bolivia resultaron los más claros ejemplos).

En algunos casos, en el seno de esos movimientos populares fueron creciendo verdaderos líderes como Hugo Chávez y Evo Morales, en Venezuela y Bolivia, respectivamente, por citar los más relevantes, que han abierto verdaderos procesos revolucionarios en sus países y se han convertido en líderes de talla mundial.

En el caso específico de Argentina, tras dos años de convulsión social, fue Néstor Kirchner quien logró aglutinar los sectores más progresistas del peronismo para llegar a la presidencia, mediante elecciones.

Para encontrar las causas de la derrota electoral de que dejar bien aclarado que el justicialismo, o peronismo, como quiera llamársele, no es un movimiento político homogéneo; en él conviven desde sectores de izquierda hasta de ultraderecha; tal fue el caso de Carlos Menem quiera el margen de aplicar el más brutal neoliberalismo, definió como relaciones carnales las que mantenía su gobierno con el de Estados Unidos.

Ahora el peronismo se presentó dividido a los comicios; por un lado, el FpV y por otro  Unidos por una Nueva Alternativa, agrupación liderada por Sergio Massa, político catalogado como de derecha que obtuvo en la primera vuelta electoral el tercer lugar en votación y con los votos de sus seguidores fue, prácticamente, el que facilitó la apretada victoria de sólo dos puntos de diferencia a Mauricio Macri.

Resulta claro que la llegada al gobierno de una agrupación progresista no significa para nada la llegada al poder. Al FpV  no se le puede culpar de no intentar cambiar las estructuras del país, pues para ello se precisa ser revolucionario y sus dirigentes no pasan de ser progresistas, aún cuando la presidenta Cristina Fernández haya mostrado una admirable valentía política durante su mandato.

Ningún dirigente puede profundizar un gobierno progresistas sin el apoyo de un partido u organización política unificada ideológicamente en torno a un programa, aunque sea mínimo, que arrastre a la mayoría de la población. Cristina Fernández no contó con esa arma, pues el peronismo es un paraguas que cubre a muchos, y sí le sobraron los ataques imperiales,  de la oligarquía internacional, de los poderes económicos nacionales, del poder judicial y de la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

Las revoluciones no se hacen a medias; para construirlas se precisa (en este período de las llamadas revoluciones democráticas) apoyarse en el pueblo y así lograr una Constituyente que propicie el cambio de estructuras. Si eso no se consigue, la alternancia entre progresistas y neoliberales  en los gobiernos latinoamericanos será una constante y el desgaste de las fuerzas progresista, tal vez por muchos años, podría ser irreversible.

Ojalá, además, que en el caso argentino no surjan divisiones propiciadas por el oportunismo dentro del FpV. Si fuese así, podrían pasar años para poder decir que Argentina retorna a un proceso progresista.

                                                                                                                                Eddy E. Jiménez

La encrucijada Argentina.

Por Ángel Guerra Cabrera

El 22 de noviembre, Argentina llevará a cabo la segunda vuelta de la elección presidencial, en la que se juega la continuidad o un rudo golpe al proyecto bolivariano, sanmartiniano, martiano, chavista y fidelista de unidad e integración de América Latina y el Caribe. Ese con el que Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva, como intérpretes de recias luchas de los pueblos de nuestra América, derrotaron hace 10 años en Mar del Plata el proyecto de recolonización impulsado por Bush y sus perros falderos, denominado pomposamente Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

El mismo que ha colocado a América Latina y el Caribe en el mapa político del mundo como un jugador de primer orden, e impulsado –junto a China, Rusia, Irán y los BRICS– un veloz tránsito en la escena geopolítica internacional de la unipolaridad a la multipolaridad. Con políticas propias a través de nuevas estructuras sin presencia de Estados Unidos, como CELAC, UNASUR, PETROCARIBE, el MERCOSUR renovado y un CARICOM que, en ese contexto, ha elevado apreciablemente su peso regional e internacional.

De imponerse el neoliberal Mauricio Macri sobre Daniel Scioli, del kirchnerista Frente para Victoria(FPV), esos enormes avances en la unidad, soberanía e independencia de nuestra región correrían grave peligro. Macri, del mismo pelaje cipayo del venezolano Henrique Capriles y del colombiano Álvaro Uribe actuaría como un ariete contra ellos con todo el peso político de Argentina.

Uno puede imaginar lo destructiva y regresiva que podría significar una victoria de Macri para Argentina y para nuestra América simplemente recordando el singular y extraordinario aporte de Néstor y Cristina Kirchner en los últimos 12 años al proceso de transformación y emancipación de ambas. A la lucha por la defensa de la democracia y la autonomía latino-caribeña, contra los intentos golpistas en Bolivia, Ecuador, Venezuela. A la batalla para tratar de que no se impusieran los golpes de Estado contra los presidentes Manuel Zelaya en Honduras y Fernando Lugo en Paraguay.

En la primera vuelta de los comicios Scioli derrotó por casi tres puntos de diferencia (más de 700 000 votos) a Mauricio Macri, candidato de la alianza llamada perversa y demagógicamente Cambiemos, auspiciada por Washington y el sector más entreguista y antipatriota de la derecha argentina, de neta inspiración neoliberal, reaccionaria y excluyente. Sus orígenes se remontan al dominio británico en el Cono Sur en el siglo XIX y parte del XX, dogal que sustituyó por el del imperialismo yanqui.

Scioli no es, como Néstor y Cristina, un líder parido por una coyuntura histórica excepcional, que no se repiten. Carece del carisma, la simpatía, la cultura y el empuje de aquéllos, proviene del ala conservadora del peronismo, nacido en el seno de una familia acomodada y él mismo empresario. Pero no ha sido sometido a proceso judicial ni vinculado a corruptelas como Macri y es reconocida su lealtad al exitoso proyecto de justicia social, defensa de la soberanía nacional y espíritu latinoamericanista forjado por los Kirchner. Casi lo primero que hizo cuando fue electo candidato fue viajar a Cuba y sostener un largo encuentro con el presidente Raúl Castro.

Su compañero de fórmula y candidato a la vicepresidencia, Carlos Zannini, proviene de un origen muy humilde, militó en un partido marxista de inspiración maoísta, fue preso político de la dictadura militar durante cuatro años y ha ocupado el estratégico cargo de secretario legal y técnico de la presidencia en los tres gobiernos kirchneristas.

Macri es además un hombre sin pudor alguno que, aconsejado por su asesor ecuatoriano de mercadotecnia no tuvo empacho en su camino hacia la primera vuelta en asegurar que respetaría las principales conquistas políticas y sociales kirchneristas, tal cual hizo su par Henrique Capriles sobre los programas sociales del chavismo. Él y su familia se enriquecieron a la sombra de la dictadura de Videla y por eso se opone a hacer justicia –como los Kirchner- a los torturadores y asesinos de entonces.

El kirchnerismo ha beneficiado a todas y todos. Puso el país sobre sus pies después de la arrasadora crisis del 2001. Recuperó a la clase media, redistribuyó riqueza hasta alcanzar a la mayoría de la población. Todo eso se perdería si gana Macri, que metería de nuevo a Argentina en el ciclo de endeudamiento y devaluaciones que tanto sufrimiento ocasionó en el pasado.

Fuente: La Jornada

¿Cómo cambiará el rumbo de Argentina tras la victoria de Macri?

La victoria de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales de Argentina supondría un “fin de ciclo” y un “cambio de época en la Argentina, seguramente, con consecuencias para la sociedad argentina y para la región”, ha expresado el analista internacional y periodista Eduardo Berezán en una entrevista con RT.

Por un lado, en ciertos ámbitos “la sociedad argentina no quiere volver atrás”, ya que “muchas de las cosas que hizo el gobierno kirchnerista a lo largo de estos 12 años han sido aceptadas por la población”, ha señalado Berezán poniendo de ejemplo la política de los derechos humanos, la ampliación de derechos. Hay “una serie de leyes que la sociedad argentina aceptó y tiene como propias” y en eso no habrá cambios, ha reiterado el periodista.

Por otra parte, Berezán sí prevé “un cambio en la “reorientación de la política económica” y una “reorganización de la política exterior” que traerá “un acercamiento hacia EE.UU. y Europa”. Al mismo tiempo, Berezán no cree que Argentina “deje de lado la integración latinoamericana”. “No creo que Argentina se aleje de la UNASUR, de la CELAC y, fundamentalmente, del MERCOSUR”, ha añadido el analista.

“La victoria de Macri puede suponer un retroceso hacia lo que vivió la Argentina en los 90”

En una entrevista con RT, la escritora y periodista Telma Luzzani ha calificado el resultado de las elecciones de “histórico”, ya que “por primera vez en la historia de Argentina, la derecha llega a la Casa Rosada de una manera legal y democrática a través de las urnas”. Esto se explica en parte por los dos pilares principales que tiene la derecha argentina, que son los medios de comunicación masiva y el poder judicial, ha añadido Luzzani.

Comentando los cambios que puede producir la victoria de Mauricio Macri en Argentina, la escritora ha expresado que a pesar del lema “cambiemos”, en realidad, supondría “retomar las medidas anteriores a 2003”, lo cual supondría “un retroceso hacia lo que vivió Argentina en la década de los 90”. Como ejemplos de las medidas que ha propuesto Macri, Luzzani ha mencionado “la liberalización del dólar, el cuestionamiento de si el Banco Central tiene que ser independiente o no, el alineamiento con EE.UU.” y el hecho de hablar sobre Rusia y China “con cierta distancia”.

En cuanto a las consecuencias a nivel regional, Luzzani ha advertido que la región latinoamericana ha tomado “pasos fundamentales y gigantes que no van a ser tan fáciles de revertir”. No obstante, dado que Argentina, junto con Brasil y Venezuela, fue eje de grandes cambios, el resultado de las elecciones actuales puede tener un impacto muy negativo para la región. “Creo que Venezuela está en peligro y seguramente significa un cerco para Brasil”.

“La negociación con el oficialismo es inevitable”

“Es obvio que con este resultado y teniendo en cuenta la experiencia de gobierno de Macri en la ciudad de Buenos Aires, en la Capital Federal de la Argentina, va a haber un proceso de construcción política”, ha señalado el periodista y analista político Martín Granovsky.

“Macri hasta ahora ha combinado la gestión, con la acumulación política, con la creación del poder”, ha expresado Granovsky añadiendo que “lo que uno podría esperar es que tienda a fortalecerse en un lugar donde hasta ahora no tenía poder, que era la provincia de Buenos Aires, y en otros sitios, teniendo en cuenta la homogeneidad que va a haber entre el gobierno nacional, el de la provincia de Buenos Aires y el gobierno de la capital federal”.

No obstante, esto no significa “que las cosas sean fáciles para el próximo gobierno”, porque tanto el Senado como la Cámara de diputados tendrán que negociar con el oficialismo actual, lo cual es “inevitable”, ha agregado el periodista.

En cuanto a la situación a nivel regional, en opinión de Granovsky, con el resultado de las elecciones “empieza a fisurarse la homogeneidad de los gobiernos de América del Sur”, que antes tenían “una sintonía de políticas económicas, de políticas sociales y una sintonía de política exterior”.

Fuente: RT

Argentina: resistencia y contrapeso.

Por Luis Bruschtein

Los padres de la derrota del Frente para la Victoria son los aciertos del adversario y los errores propios. Necesita revisar en dónde estuvieron esos errores, pero el debate lógico que implica puede tener dos destinos: llevar a su disolución o a prepararse para el próximo desafío. Si ese debate se convierte en una carnicería, con pase de facturas, sectarismos y cacería de brujas, una derrota electoral como la de ayer puede convertirse en el final de la historia, lo cual haría que todo el esfuerzo de estos doce años no haya servido para nada.

El escenario del ballottage entre el FpV y Cambiemos planteó en forma esquemática las representaciones políticas que definen al país. Las dos fuerzas están representadas por su historia parlamentaria y de gestión, por sus prácticas concretas y por los modelos económicos que plantean. El historial conservador de Cambiemos no deja mucho espacio para sorpresas. Todos sus funcionarios en el plano de la economía son ortodoxos del neoliberalismo, la mayoría de ellos relacionados con el gran mundo financiero. Será un gobierno con un proyecto claro de país y tratará de llevarlo adelante sin cometer las torpezas de sus antecesores del menemismo y la Alianza.

El país del mercado está consolidado y ahora en el gobierno. El otro proyecto, el que incluye a los sectores populares, está en una encrucijada. Es un proyecto que se puede desandar en términos teóricos y vaciar de contenido, y también puede quedar estéril, perder su capacidad de disputar el poder desde una opción de masas para los intereses populares. El desafío para el peronismo y sus aliados está ahora en defender los logros que se consagraron en estos doce años. El contrapeso que pusieron la derecha radical y los conservadores del PRO al gobierno kirchnerista, ahora deberá ponerlo el FPV frente al gobierno de Mauricio Macri. La puja será entre un gobierno que tratará de minimizar o destruir los logros sociales y de progreso económico, educativo, científico y cultural y una resistencia opositora que tratará de defenderlos. Si no existe una fuerza política que ocupe ese lugar porque el FPV queda enzarzado en una interna desgastante, el juego democrático estará otra vez desbalanceado por la orfandad política de los sectores populares.

Desde el 45, el peronismo funcionó como la herramienta política de los sectores populares. El vacío tan grande que dejó la muerte de Perón en 1974, hizo que perdiera esa condición. El carácter fundacional del liderazgo de Perón, los grandes avances sociales de su gobierno, su derrocamiento por un golpe reaccionario y una influencia que perduró durante 18 años de exilio le daban una gravitación a su figura que excedía incluso al peronismo. Su muerte generó una crisis profunda en el peronismo y en el país, lo que abrió la puerta a los militares. Y con la dictadura, la generación que debía tomar la posta, la que el mismo Perón había anunciado como la protagonista del “trasvasamiento generacional”, fue prácticamente devastada.

Con esas bajas, el peronismo, que había impedido desde la resistencia el desmantelamiento total del Estado de bienestar, desde la muerte de Perón había dejado vacante esa función. No estaba en condiciones de cumplirla en el retorno a la democracia y de esa debilidad surgió el menemismo. Durante todo esos años, ninguna otra fuerza ocupó el lugar que había dejado el peronismo. Hubo intentos del alfonsinismo con el frustrado Tercer Movimiento Histórico, de la izquierda en diversos frentes, de la CTA con el Frenapo y otros proyectos y desde sectores progresistas como el Frepaso, pero todos fracasaron a veces por sectarios y a veces porque cuando conseguían masividad perdían decisión política y se pinchaban como burbujas.

Néstor Kirchner repuso al peronismo como la representación de los sectores populares. Recuperó los postulados originales del movimiento, con la misma energía vital que le habían secado los pequeños caudillos y burócratas que lo habían precedido. Esa opción política de masas que faltaba surgió nuevamente de un peronismo al que muchos consideraban que ya había agotado su rol histórico. No surgió de otros sectores que se habían propuesto esa construcción. El hecho de que el peronismo revalidara su rol como opción popular constituyó otra señal más de su valor histórico, el que no pudo ser reemplazado por las otras vertientes que lo intentaron. Para los sectores populares, jugar en democracia sin una herramienta política propia, es como si a un hambriento sin brazos se le pusiera dela nte un plato de sopa.

Como una fuerza que disputa poder, el peronismo tiende a canibalizarse en internas salvajes. Las derrotas mal digeridas suelen tener ese destino. En este caso, afrontará una responsabilidad histórica que tiene varias vías de resolución y solamente una buena. Una de ellas es desintegrarse y seguir el camino del radicalismo, que después del desastre de Fernando de la Rúa no pudo levantar cabeza para presentar candidatos propios y su base electoral migró hacia el macrismo con posiciones gorilas y reaccionarias. Otra opción es convertirse en una franquicia, una especie de cascarón hueco para disputar el poder como negocio. Esa fue la idea del menemismo: vaciar de contenido a una fuerza popular y venderla al mejor postor. La tercera opción fue la que con sus fallas y limitaciones se fue generando con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

El gran peligro ahora para el peronismo y sus aliados en el Frente para la Victoria es encerrarse en una autocrítica desgarradora que lo destruya. Tiene que encontrar la forma de debatir los errores y responsabilidades de la derrota sin romper sus lazos internos y evitar que los desplazamientos impliquen rupturas y hasta aprovechar ese debate para ampliar alianzas hacia otros peronistas y no peronistas frente al gobierno conservador. El peronismo necesita recuperar fuerza para cumplir con la gran responsabilidad histórica que le toca ahora en la defensa de los avances que se lograron. La verdadera derrota estaría si no cumpliera esa función.

Fuente: Página 12

Elección de Macri genera dudas y expectativas en sectores argentinos.

Por Stella Calloni

Dudas y expectativas surgieron en diversos sectores políticos de Argentina por la trayectoria ideológica y de gestión del presidente electo, Mauricio Macri, por sus estrechas relaciones con fundaciones de la derecha internacional y con la embajada de Estados Unidos. Especialmente existe preocupación por el futuro del país en su relación con América Latina y por los anuncios sobre política interna que podrían terminar con el legado del kichnerismo, que él ha prometido respetar pero que contradicen las pocas medidas hasta ahora anunciadas.

Actual intendente de la ciudad de Buenos Aires, Macri es ingeniero civil y empresario; su carrera política comienza después de haber sido presidente del popular club de futbol Boca Juniors, de 1995 a 2007.

En 2007 fue electo alcalde de Buenos Aires y relegido en 2011. Estudió en la Universidad Católica Argentina y en universidades de Estados Unidos. Trabajó en las empresas automotriz, alimentaria y de la construcción de su padre Franco Macri, muy favorecido durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999). Enfrentó a la justicia por la compra del Correo Argentino en los años de las privatizaciones, y recuperado por el gobierno de Néstor Kirchner. En 2003 formó el partido político Compromiso para el Cambio, que se transformó en 2005 en Propuesta Republicana. Fue diputado entre 2005 y 2007, y duramente criticado porque nunca se le escuchó en la cámara, y estuvo ausente en 277 de las 321 votaciones.

Analistas recordaron la noche de este domingo su relación especial con la embajada de Estados Unidos. En los cables divulgados por Wikileaks en un libro del periodista Santiago O’Donell, se da cuenta que Macri asistió en 2007 a la legación, donde presentó su oferta electoral: “somos el primer partido pro mercado y pro negocios en cerca de 80 años de la historia argentina, que está listo para asumir el poder”.

En ese momento Macri tenía la Fundación Creer y Crecer, que trabajaba con el Instituto Republicano de Estados Unidos y con la Fundación Konrad Adenauer de Alemania en la formación de nuevos liderazgos como informó a su anfitriones. Sobre otros temas referidos al kirchnerismo habló Macri entonces, de acuerdo a lo que informa el autor del cable el cónsul político Mike Matetra, quien señala que Macri es un líder de oposición, que tiene “suficientes recursos y es lo suficientemente joven como para competir (con el kirchnerismo) a largo plazo”.

En 2008, se encontró en la embajada estadunidense con Carl Meacham, funcionario del Comité de Relaciones del Senado. Le dijo que “los argentinos estarían contentos de ver caer el gobierno de los Kirchner”, refiere O’Donell.

Además habla del sentimiento anti estadunidense de los Kirchner y de cierta “pasividad” de Washington hacia ellos. En 2011 discutió abiertamente sus ambiciones para la presidencia.

Macri está al frente de la Fundación Pensar ligada a la estadunidense Heritage y a todas las fundaciones derechistas como las que presiden José María Aznar o Mario Vargas Llosa.

Entre sus invitados especiales han estado personajes como el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe y Alejandro Peña Esclusa, presidente de la Fundación Unoamérica, conformadas por ex militares de las dictaduras de América Latina, para “derrocar” a los gobiernos de izquierda de la región.

El próximo presidente de Argentina, es el primero en arribar a la presidencia con dos procesos abiertos. En uno acusado por espionaje contra el dirigente de los familiares de víctimas de la Asociación Mutual Israelí Argentina, Sergio Burstein, a sindicalistas y al esposo de su hermana Néstor Daniel Leonardo, quien fue agredido en esos días.

También está bajo proceso por haber utilizado a la Policía Metropolitana por atacar a trabajadores, médicos y pacientes dentro del hospital siquiátrico Borda, con saldo de 50 heridos, en abril de 2013. Hay cuestionamientos por corrupción y nuevas denuncias en trámites. Pero ninguno de los grandes periódicos locales lo mencionan.

“Felicitaciones Mauricio Macri. Sea inteligente, trabaje con nosotros, no en contra nuestra”, fue un mensaje enviado este domingo por los kelpers, los habitantes británicos de las Islas Malvinas, ocupadas colonialmente por Gran Bretaña desde 1833.

En su cuenta de Twiter, los kelpers sugirieron a Macri cambiar la política que mantuvieron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en los últimos 12 años, en los que se demandó una negociación con Reino Unido.

Recientes declaraciones de Macri con respecto al tema del narcotráfico advirtiendo que autorizaría el derribo de aviones en este país, que no es productor, y sus posiciones de acercamiento con las fundaciones de la derecha internacional, permiten suponer un giro de 180 grados, alertaban la noche de este domingo diversos analistas.

Si Macri aplica algunas medidas de su gobierno en la ciudad de Buenos Aires al país produciendo un fuerte endeudamiento “significaría revertir todo el esfuerzo del pueblo argentino para renegociar la deuda externa y des endeudarnos. Más aún, las políticas que pretende imponer a partir del 10 de diciembre -devaluación, eliminación del mal llamado cepo cambiario y de las restricciones a las importaciones- implican necesariamente la vuelta a las relaciones financieras carnales, con los grandes grupos financieros del exterior”, señaló la analista Fernanda Vallejos, del periódico Tiempo Argentino, en alusión a las relaciones carnales con Estados Unidos del gobierno menemistas.

Fuente: La Jornada

Las manos de la CIA en el debate electoral argentino.

Por Héctor Bernardo

Muchas personas se vieron sorprendidas por la estructura del debate presidencial. Los temas fueron los de “la agenda” de la oposición; uno de los supuestos “moderadores imparciales”, Marcelo Bonelli, es una de las principales caras del Grupo Clarín, monopolio informativo enfrentado al gobierno; los tiempos no permitían argumentar propuestas sino sólo exponer eslogan. Todo estuvo organizado para beneficiar al candidato de la alianza Cambiemos.

Esto no fue casual. Una de las principales Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que participó en la elección de los temas, los moderadores y toda la estructura de “Argentina Debate” fue el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC). Esta ONG, que se presenta preocupada por la transparencia institucional, tiene entre sus aportantes a uno de los brazos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

Una de las principales ONG que participó en la elección de temas, moderadores y toda la estructura de “Argentina Debate” fue el CIPPEC, que tiene entre sus aportantes a uno de los brazos de la CIA.

En la propia página de CIPPEC figura que recibe fondos del Centro para la Empresa Privada (CIPE), ente que depende de la Fundación Nacional para la Democracia (NED). Y en la página de la NED se corrobora este vínculo.

La NED ha sido denunciada en reiteradas oportunidades por ser una de las herramientas a través de las cuales la CIA canaliza fondos para hacer injerencia en la política de otros países.

La periodista Stella Calloni señala, en su libro Evo en la mira: CIA y DEA en Bolivia, que “la mayoría de la figuras históricas de las acciones clandestinas de la CIA han sido en algún momento miembros del Consejo Administrativo o de la dirección de la NED, entre ellos Otto Reich, John Negroponte, Henri Cisneros o Elliot Abrams”.

Los vínculos del PRO con otros brazos de la NED, como el Instituto Republicano Internacional (IRI), también son conocidos.

Los vínculos del PRO con otros brazos de la NED, como el Instituto Republicano Internacional (IRI), también son conocidos. Según señala el periodista Santiago O’Donnell en su libro Argenleaks, en el año 2007 el ex jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y actual candidato a presidente por la alianza Cambiemos, Mauricio Macri, mantuvo una reunión con miembros de la Embajada de Estados Unidos en Argentina. En aquel encuentro, Macri –según se detalla en el cable enviado por el cónsul político estadounidense, Mike Matera– aseguró que su fundación Crecer y Crecer trabajaba “con el Instituto Republicano de Estados Unidos (y también con la fundación Konrad Adenauer de Alemania) en la formación de nuevos liderazgos”.

Por ese motivo, tampoco sorprende que las únicas propuestas concretas que el candidato de Cambiemos anunciara en el debate hayan sido sancionar a Venezuela y dar de baja el Memorándum de Entendimiento con Irán, la agenda de las embajadas de Estados Unidos y de Israel.

Los largos brazos de la CIA llegaron al debate presidencial. Lo hicieron a través de ONG que se muestran preocupadas por la democracia y el respeto a las instituciones, pero que en realidad funcionan como herramientas del intervencionismo norteamericano.

Fuente: Resumen latinoamericano